Busco consuelo

por | Mar 5, 2020 | gestalteando | 0 Comentarios

A veces la vida nos pone en tesituras desagradables. 

Estas situaciones pueden manifestarse de varias formas, lo que tienen en común es la frustración que nos provocan. 

El nivel de aceptación de la frustración depende de si en la infancia hemos sido acogidos y consolados.

Los niños que no han podido aprender a consolarse delante de la frustración, se vuelven adultos que toleran poco o nada la frustración que la vida les pone delante. 

Para mí, personalmente, este es un temazo. 

A veces tengo la duda de si es que no me han consolado de pequeña o yo no he querido consolarme.

Sé que da igual porque el resultado es el mismo.

He llegado a ser un adulta que tiene muy poca tolerancia a la frustración.

Como la vida es sabia, me sigue poniendo en situaciones frustrantes.

Me da la posibilidad de aprender, dar un paso más para aprender a tolerar la frustración.

Aprender a consolarme. 

Escribiendo, me doy cuenta de que para mi el consuelo es de débiles, una tontería porque si yo quiero que «el sol sea rosa» y «el sol no se pone rosa» es de tontos consolarse; sería cómo renunciar a lo que deseo o necesito.

Aceptar que no pasa nada con esto, para mi equivale a engañarme. 

Claro que si pensamos que lo que quiero o necesito es que «el sol sea rosa» es difícil ver el dolor que puede provocar algo tan tonto. 

Si pienso que lo que quiero es que mi madre o mi hermana me demuestren su amor y me hagan sentir parte de la familia quizás la cosa cambia. 

Es difícil aceptar que para tu madre no eres tan importante como lo es ella para ti. 

Sobre todo cuando eres una niña. 

Esto es inconsolable ¿cómo puede haber consolación para algo así? 

Es engañarse. 

Sin embargo es necesario.

Renunciar al consuelo es estar en contra de la vida, es renunciar a bajar la cabeza delante de las cartas que la vida te ha dado y rechistar para que te dé otras en lugar de aceptarlas de buen grado. 

El discurso que acompaña esta actitud puede ser muy variado, pueden haber varios discursos que sustentan esta actitud, aunque todos ellos sean cargados de razón y de verdad, ninguno te lleva hacia un contacto amoroso contigo, ni con tu entorno. 

Cuando te das cuenta de esto, puedes hacerte responsable y cambiar algo. 

Cambiar en este caso significa hacer una gran renuncia narcisista, en pocas palabras llegar a decir: «puedo vivir con esto que me está pasando, no pasa nada, la vida sigue a pesar de que mis deseos, mis objetivos, mis ambiciones y también mis necesidades no encuentren satisfacción».

Para mí, renunciar a esto es una gran putada. 

Recién ahora veo este camino y me parece tan poco atractivo que no tengo ninguna gana de recorrerlo. 

Estoy explorando y respetando mi resistencia.

Esto también es tratarme con amor, ser compasiva conmigo y con mis dificultades es el primer paso para consolarme. 

Me gustaría tenerlo ya todo hecho y no es así, puedo enfadarme o cuidarme y amarme. 

Yo decido en cada momento.

Y cada momento tengo la libertad de volver a decidir.

Si quieres que te acompañe en un proceso de Terapia Gestalt, puedes contestar a este mail y ponerte en contacto conmigo. 

Recibe mi abrazo.

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