Cambiar…. ¡que difícil!

por | Mar 4, 2020 | te propongo... | 0 Comentarios

A menudo nos damos cuenta de que tenemos alguna característica que nos hace sufrir. 

Quizás quieras tener siempre la razón, quizás veas que prefieres ser guerrera que ser vulnerable, quizás te abandones a la pereza. 

Hay muchísimas características que pueden hacerte sufrir.

Lo que casi siempre me resulta interesante es: ¿cómo es que no puedo evitarlo? 

El cambio personal reside en esto, cambiar. 

Sin embargo ¿cómo es que es tan difícil cambiar?

Es cierto que resulta muy interesante ver qué es lo que pierdes manteniendo este comportamiento, que llamaremos «neurótico».

Entonces pierdes paz, pierdes vulnerabilidad y pierdes poder hacer lo que te hace sentir realizada, siguiendo los ejemplos de más arriba. 

Lo que me parece realmente importante es: ¿qué ganas manteniéndolos? 

No solo pierdes algo.

Si solo consiguieras pérdidas sería más fácil cambiar. 

Sin embargo también hay beneficios y son estos que nos pueden ayudar en nuestra misión.

Porque si te das cuenta de que el beneficio de tener siempre la razón es que sientes que así te toman en cuenta y (por alguna asociación muy rara) te quieren, entonces está claro que difícilmente cambiarás. 

Renunciar a tener razón sería como renunciar a que te tengan en cuenta y te quieran, estas son palabras mayores. 

Sin embargo, cuando te das cuenta de que es tu necesidad de amor y reconocimiento la que te empuja a ser tan testaruda entonces puedes probar a acercarte al asunto de manera diferente. 

¿Cómo? 

Pues no hay una regla, hay la investigación. 

Investigación personal. 

La que haces por ejemplo cuándo vas a un restaurante nuevo donde sirven platos diferentes de lo que estás acostumbrada. 

No puedes hacer otra cosa que investigar: estás en territorio desconocido. 

Delante de la investigación, lo que más encuentro es el miedo a equivocarme.

¿Cómo sé si lo que hago es lo correcto?

Es como si necesitara la aprobación o el permiso de alguien para evitar «pasarme» o «extraviarme».

Es curioso como el «extravío» original haya sido precisamente dejar de escuchar tu corazón y seguir lo que te decían las figuras de autoridad o confianza en tu vida. 

Si yo te digo hacia donde ir, repetimos este patrón. 

Por esto en terapia prefiero indicar varios caminos y que sea la clienta quien escoja el que más le conviene. 

Esto significa que me haga responsable de mi vida. 

Entonces recuerda: 

¿Cuál es el beneficio que obtienes manteniendo este comportamiento neurótico?

Una vez que tengas este beneficio investiga:

¿Cómo puedo conseguir este beneficio de una manera más saludable para mí?

Si quieres que te acompañe en el proceso de Terapia Gestalt, puedes contestar a este mismo email para concertar una primera sesión gratuita.

Recibe mi abrazo

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *