El cuidado de una diosa

por | Mar 6, 2020 | Lo más destacado en: Terapia Gestalt | 0 Comentarios

Ayer mi hermana me dijo: «no hay nada más profundo que cuidar tu superficie».

Me pareció una frase que toca un concepto genial.

He llevado la última década ocupándome de bucear las profundidades de mi alma, de mi persona, y había dejado de lado la superficie. 

Mi apariencia. 

Todo esto nace de un vídeo que he hecho donde me presento y hablo de mi historia. 

Es un nuevo proyecto que llevo arrancando unos meses. 

Los comentarios de mis amigos y familiares han sido muy amables, me han dado fuerza y ganas de seguir con él. 

Sin embargo no he podido dejar de hacer caso a unos cuantos comentarios del tipo: «con este pelo pareces una monja» o «ponte corrector para las ojeras».

Bien, aunque tenga cada vez más interés hacia la actitud: «me la suda» y este video ya está hecho y así se va a publicar, el comentario de mi hermana me ha hecho reflexionar. 

¿Cómo es que no cuido casi nada mi aspecto exterior?  

Y reflexionando, reflexionando me he dado cuenta de que hace años, más de diez, utilizaba la rutina de belleza para cuidarme. 

Era una manera de estar conmigo y cuidar mi cuerpo, mi envoltorio que es mi contacto con este plano de la realidad. 

No era solo una manera de parecer más guapa, era una manera de contactar conmigo y cuidarme. 

Lo perdí. 

En la jungla de la vida, luchando por la supervivencia y en el viaje interior que he comenzado,  se me olvidó que todas las diosas tenían en los «baños» y en el cuidado del cuerpo un momento sagrado de su vida. 

Digo todas las diosas pero no tengo claro que todas lo hicieran, la que sé que persiguió más de un hombre por haberla interrumpida en sus baños era Artemisia, diosa de la caza y de los bosques. 

La entiendo, yo tampoco toleraría que se me interrumpiese en un momento tan intimo y sagrado. 

Llevo años sin apenas acudir a estos momentos de conexión sagrada conmigo misma. 

Si en la vida hay que ser fuertes y cazar, que menos que honrar mi diosa interior con un buen baño, con aceites perfumados y por que no algún buen masaje de vez en cuando..

Y si no me puedo permitir económicamente ir a un Spa o contratar tratamientos de belleza, es una buena excusa para la mayoría de nosotras, ¿qué tal hacer algo más Home-made?   

No creo que haga falta mucho dinero para tomar un rato del día-día y sentarte delante de un espejo, mirarte en los ojos, conectar de corazón con lo que vas a hacer y tomar una crema y ponértela en la cara y luego en las manos. 

Aprovechar este sencillo gesto para darte un masaje a la cara o las manos y hablar contigo, no tanteara criticar tu aspecto o decir: 

«La piel está cayendo irremediablemente», «Que fea soy», o «Ya soy vieja».

Por lo general las mujeres que conozco se hablan así a sí mismas. 

 ¿Tu crees que una Diosa que persigue hombre cuando la interrumpen en su intimidad se hablaría así?

Yo creo que no.

Yo creo que esta Diosa reconocería las cicatrices de sus batallas y cacerías y las cuidarías con amor y agradecimiento por haber sobrevivido a muchas, muchas experiencias a veces cotidianas, a veces extraordinarias.

Es para celebrar estas experiencias extraordinarias que he grabado este vídeo que habla de mi historia.

Te recuerdo que si quieres puedo acompañarte para un proceso terapéutico.

Recibe mi abrazo, disfruta del fin de semana y del video.

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