La casa familiar está en tu corazón

por | Mar 9, 2020 | expatriados | 0 Comentarios

Cuando tomé la decisión de expatriar era muy joven y llena de energías. 

No sé bien bien qué es lo que me hizo tomar la decisión, solo escuchaba esta voz que me decía «vete a Barcelona».

No conocía nada de la ciudad ni de su historia, sin embargo sentía que debía venir a vivir aquí. 

Hoy me pongo nostálgica.

Este fin de semana han venido mi tía y mi prima de visita y he recordado nuestra infancia en la casa de verano de mis abuelos, que bello ha sido. 

Y luego la realidad. 

No tengo mis amigas de toda la vida aquí, ni los vecinos que me conocían desde pequeña o los colores y sabores de toda la vida. 

Los registros culturales han cambiado y escuchar mi prima y mi primo hablar Siciliano me ha devuelto en las playas de mi infancia, es poderoso el idioma materno. 

Aunque no haya llegado nunca e expresarme con él. 

Para mí «el de siempre» es otro de los de mis amigas aquí. El registro cultural es diferente, no es solo el idioma, es como se utilizan las palabras. Por ejemplo si utilizo expresiones que con mis amigas en Italia o en Sicilia son super naturales aquí se leen como «muy bestia». Este es solo un ejemplo del shock cultural, luego hay muchos más.

La vida da emigrante/ inmigrante es curiosa. 

El otro día tenía una sesión con una mujer que ha pasado los 60 que también viene de otro país; su marido la ha dejado para estar con otra más joven. 

Un cliché. 

Sin embargo lo que dice Tina es que ahora que su matrimonio está acabando, ella esta aquí sola, sin su familia. Tienen un hijo grande que ya es un hombre, hace su vida y ella se siente como un pez fuera del agua. 

Porque lo que es cierto es que los sabores, los colores y las olores de toda la vida te reconfortan como nada ni nadie lo hace.

Será porque hemos crecido con ellos y siendo niñas nos reconfortaban en nuestra cotidianidad hecha de alegrías pero también de decepciones y dolores.   

Y cuando llega un gran dolor lo que queremos es sentirnos a salvo, seguras, no importa nuestra edad, lo que importa es sentiros arropadas. 

Cuando vivimos en el extranjero esto se vuelve algo más difícil.

Ojo, no imposible. 

Más difícil porque esta necesidad de arroparnos está muy presente pero también lo está la gran soledad que a veces podemos llegar a sentir siendo extranjeras. 

Por eso lo más importante es poder arroparnos a nosotras mismas.

Y ¿eso se puede hacer?

¡Claro que si! 

Todo mi pequeño mundo de la infancia sigue estando en mi corazón y si ayer me dejaba arropar por los que me rodeaban, hoy puedo arroparme a mí misma, también puedo dejarme sentir la nostalgia de mi tierra. 

Suena cursi lo sé, sin embargo es el abrazo más sincero y más antiguo que puedo encontrar al vivir lejos de casa.

¿Que es casa?

Las que hemos ido lejos sabemos qué casa está en nosotras mismas y sabemos de la importancia de tener nuestro corazón bien ordenado, limpio. Este fin de semana mi tía ha flipado con mi álbum de fotografías, no sabía que llevo años llevándome fotos de familia y haciendo mi propio álbum.

Esto me ayuda a estar en contacto con lo que ha sido, mantenido ordenado dentro de mí y volver a ese pasado hecho de la casa familiar, de la convivencia con los de mi sangre, haya sido buena o mala. 

Este sentimiento de pertenecer me hace más fuerte, aunque ahora esté lejos.

Si quieres que te ayude a ordenar tu corazón, estés donde estés, las sesiones de Terapia Gestalt conmigo te interesan. 

Te deseo un feliz Lunes, 

Recibe mi abrazo

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