Luisa es una mujer de 43 años.

Me pide una primera sesión gratuita para observa su situación y mi opinión al respecto.

Comienza a hablar de cómo necesita “algo nuevo” en su trabajo, lleva 4 años sacando adelante una escuela de inglés con un éxito moderado (en un balance los ingresos superaban los gastos).

Bueno, te decía que Luisa querría que su negocio le diera más libertad para poder disfrutar de la vida que imaginaba.

Fuimos profundizando más en su vida y me di cuenta de que ya disponía de un buen cupo de horas a la semana para poder disfrutar de algo más de libertad.

Quizás no tanto como imaginaba pero lo suficiente para empezar a cuidar de su cansancio y bajón de energía.

Entonces, que estaba pasando?

Así le pregunté y no me supo responder enseguida, esta es una buena señal, generalmente significa que no se había hecho antes esta pregunta y por eso no había una respuesta preparada.

Me podía esperar sinceridad en la respuesta.

La energía del encuentro estaba cambiando, se volvía más pausada.
Al no contestar durante unos minutos le pregunté: “Que está pasando? Como te sientes?”

Y me respondió: “Triste, ademas del trabajo me ocupo de mis padres que son mayores, mis hermanos pasan de ellos, tienen sus vidas. Soy la única persona sobre las que pueden contar, eso me pesa mucho.

Sabes, mis padres nunca se han preocupados por mi.

Mi madre se ha enganchado a los tranquilizantes de la seguridad social cuando murió su hermano, yo tendría unos cuatro años y mi padre simplente no ha hablado nunca conmigo, excepto del tiempo y de mi trabajo.”

Mientras contaba su historia se iba emocionando a ratos, tímidamente.

Seguimos hablando de su vida personal.

Cuando le pude devolver mis impresiones le dije: “Parece que es tu vida personal la que está pidiendo atención en este momento.
Con el nivel de cansancio y agotamiento que mencionas es difícil que puedas dedicar todas las atenciones a empezar una nueva iniciativa.

Yo te sugiero trabajar antes sobre las heridas de tu vida para que puedas sanarlas y disfrutar de lo que tienes, empezar a descansar, nutrirte de experiencias ricas que tengan sentido para ti.
Una vez que estés más fuerte, si que podrás dedicarte a crear una nueva línea de productos.
Como te suena esto que te digo?”

Bien ahora no quiero ahondar más en el caso de Luisa y en sus decisiones les pertenecen solo a ella.

Lo que sí me gustaría que vieras es como se enfoca una primera sesión.

No es una sesión de venta en el que te leo un guion para convencerte a comprar es un buen rato hablando de cosas muy importantes.

Decida lo que decida Luisa, se ha llevado un aprendizaje respecto lo que estaba haciendo.

Sería un poco así:
“ Estoy cansada, quiero que mi negocio vaya mejor para tener más tiempo libre e disfrute”, observando cómo se desarrolla su vida yo le digo: “parece que dispones de algo de tiempo libre, como es que no lo estás disfrutando?”.

Entonces ella comienza a hablar de una situación en su vida personal que le impide disfrutar en su día-día.

No le pasa nada al negocio, el pobre está haciendo su función con mucha dignidad.

Si nos pusiéramos a trabajar sobre su eficacia o sus objetivos profesionales no les hubiera venido nada bien ni al negocio ni a Luisa.

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Cristina