Más allá de la polaridad «santa/ puta»

por | Feb 28, 2020 | algo más teórico... | 0 Comentarios

Uno de los aspecto de la Terapia Gestalt que más me gusta es sin dudas su visión de las polaridades.

Me explico.

Las polaridades no son nada nuevo bajo el cielo, vienen de la filosofía y antes de la religión. Lo novedoso es aplicar esta visión al comportamiento humano. 

Los humanos, en general, tenemos la tendencia a identificarnos con determinadas características que acostumbran excluir su opuesto. 

Hay divisiones muy claras y definidas, la clásica «santa/ puta» quizás es la más conocida en el lenguaje común; por lo menos cuando yo tenía veinte años se decía mucho que los chicos querían una chica más «puta» para salir de fiesta y pasárselo bien mientras que la madre de sus hijos debía de ser una «santa». 

Bien. 

Esta, evidentemente, es una generalización.

Pero vamos a ver otro ejemplo. 

El ejemplo de una mujer de veinticinco años que deja su trabajo bien pagado y reconocido para seguir la pasión que le dicta su corazón. 

Romantico ¿verdad? 

Bien, pongamos el caso que la familia de esta chica le diga: «Nunca tendrás dinero o te podrás realizar si sigues tu pasión, esto que tu hace son tonterías» 

Evito bajar en detalles porque tengo tantos ejemplos reales que me cuesta elegir uno. 

Desde ser profesora de yoga, a ser terapeuta, a ser escritora o técnica web; en general cuando el sueño de una mujer se aleja del camino que su familia ha «elegido» para ella, viene «maldecida» con la pobreza y la insatisfacción.

A menudo este escenario de desgracia se extiende a la vida personal y el ataque incluye un gratuito «nunca serás contenta, te quedarás sola o siendo como eres no encontrarás nadie que te quiera y con quien ser feliz».

A menudo la persona en cuestión lucha consigo misma y sacrifica su felicidad y realización para quedarse en el camino marcado, el que se percibe como «correcto».

Hasta que la ansiedad, el malestar, la falta de sentido la empujan a tomar una decisión, entonces  la mujer en cuestión (o el hombre, esto no va de genero) acepta la «maldición», es como si dijera: «Ok, acepto que no seré rica y quizás tampoco encontraré alguien con quien compartir mi vida, pero voy a seguir mi corazón».

Acepta pagar el precio que su familia le pide, aunque no haga realmente falta. 

No está escrito en ningún lugar que seguir el dictado de tu corazón te lleve a la pobreza o a la soledad. 

De hecho, es al revés. 

Cada día hay mas ejemplos de personas muy felices y realizadas que cobran un buen sueldo y tienen una familia feliz haciendo lo que les gusta. 

Sin embargo, una alianza familiar mal entendida, mezclada a la necesidad de alejarse del rol de sumisión que ha estado jugando, la llevan a la otra polaridad. 

«Sumisión/rebelión» es una polaridad que podemos jugar infinitamente en nuestra vida pero, como en toda polaridad, los extremos se excluyen y con ellos la posibilidad de sentirnos completas y satisfechas. 

Cuando estoy sumisa al volver de mi familia (o de mi jefe, o de mis amigos) dejo de lado mi corazón y cuando me rebelo a ello y sigo mi corazón a veces renuncio a que mi familia me mire con amor o al éxito que conlleva caminar con la cabeza alta y la corona bien puesta. 

Lo bello de toda polaridad es lo que la gestalt llama el «punto cero» o sea, aquel lugar en el que puedo ver ambas polaridades y reconocerlas como mías sin identificarme exclusivamente con una de ellas.

Cuando reconoces que eres ambas polaridades y las puedes soltar, liberándote, es cuando habitas el vacío fértil, un lugar de gran paz y riqueza.  

Desde ahí, puedo seguir entregándome a mi familia y los que me quieren y se preocupan por mí y, al mismo tiempo, seguir mi corazón. 

Nadie me lo impide.

De hecho creo que dejar de lado una parte de mí, no me hace más fuerte solo mas pobre. 

Yo soy la que quiere ser mirada con amor por mi familia y la que quiere que crean en mí y que me deseen lo mejor del mundo y también soy la que no quiere renunciar a seguir mi pasión para ello. 

Cuando trabajo para llegar en el «punto cero», puedo ser un arista bien pagada y realizada. 

Está claro que es más fácil escribir o hablar de ello que hacerlo, por esto puedo acompañarte con las sesiones de Terapia Gestalt para que puedas encontrar tu «punto cero» que es el lugar más fértil de ti misma. 

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