Ayer estaba conduciendo y vi un anuncio de estos que ponen para limitar la velocidad en las carreteras: “No corris, Viu mes” (no corras, vive más).

Tu también te habrás dado cuenta que vivimos corriendo, eso no es realmente vivir.

No es saborear la vida.

Me sabe mal porque veo que el Coaching tradicional va en la misma dirección.

En general es una disciplina que se mueve con la rapidez de quien quiere lograr su objetivo lo antes posible: “¿Para qué perder el tiempo?”

De hecho una de las criticas más comunes que se le hace es su visión cortoplazista.

Y hoy en día aún más.

Esto lleva a querer resolver un bloqueo en una sesión o dos como máximo (los Coach mas lento admiten un par de sesiones para resolver una dificultad).

Muchos de los cambios que se logran de esta manera no son definitivos, permanentes.

La mayoría de las veces el cliente actúa como si hubiera resuelto su dificultad.

Tu sabes de que hablo.

Eso pasa cuando pensamos que el Coach sabe más de nosotros mismos que nosotros mismos.

Esto es un gran peligro.

No permitas que nadie te haga creer que sabe algo de ti que tu no sabes, esto no pasa.

Vamos a ver: ¿qué pasa cuando esta persona se va?

Si él que sabe se va, yo me quedo repitiendo lo que he aprendido con mi Coach pero ¿es repetir un guión lo que quiero?

Si aún crees que la vida es del color de las rosas y que es ordenada, predecible y amable entonces este enfoque te puede servir.

Te recuerdo que venimos al mundo entre sangre, lagrimas y (en algunos casos) mierda.

Si sabes, o sospechas, que la vida es algo más… profundo, entonces te aburren las recetas para todos.

Te has vuelto sibarita, por eso te interesa el Coaching que facilito.

En el slow-coaching NO nos ocupamos solo de conseguir un objetivo (que también), pues muchas veces no depende de nosotros si no dé una serie de sinergias, coincidencias y casualidades que a veces se dan y otras no.

En el slow-coaching nos ocupamos de hacer lo mejor que podamos con lo que tenemos, somos y con lo que nos ha tocado vivir.

En el slow-coaching acallamos el ruido del mundo externo y re-descubrir y re-valorizar nuestra propia voz.

En el slow-coaching aprovechamos cada reto, sin importar el resultado visible, para muscular el alma por que sabemos que un alma fuerte logra contactar con el placer, la alegría y el disfrute en las situaciones más inesperadas.

De pequeña me decían: “Estudia una buena carrera, se buena, enamorate de una buena persona y todo irá bien.

¡Mentira podrida!

Las pxxxxxs pasan igualmente.

La vida decide.

Entonces no quiero un método prefabricado que me ampare, para esto existen las religiones que tienen varios miles de años de experiencias en cuestiones de fe ciega y dogmas.

Quiero entrenarme para tener el alma fuerte y bailar debajo de la lluvia.

Quiero sacar a relucir mis peculiaridades.

Quiero liderar mi camino.