Hay un blog por ahí que se dedica a hablar peste y cuerna de la terapia Gestalt. No me he metido mucho, pero sé que existe. Me recuerda al clásico marido despechado tras el abandono de su compañera al comenzar la terapia.

Me sabe mal por él. 

Lo que no te cuentan de la terapia Gestalt es que la mayoría de terapeutas no tenemos amparo legal. ¿Qué significa eso? Que un psicólogo nos puede demandar por intrusismo. Para mí esto es aterrador. Los altos representantes de la comunidad de terapia Gestalt no pueden ofrecer amparo legal, a pesar de que la Unión Europea reconozca la formación experiencial típica de la Gestalt como un grado universitario.

Existe una figura profesional, el Counselor Gestalt, que tiene la misma función de un terapeuta gestalt, la misma formación. En Europa (Inglaterra o Italia, por ejemplo) es una carrera reconocida por el Ministerio de Educación. La mayoría de profesores de Gestalt en España aconsejan cursar Psicología, por si acaso, por estar seguros. O sea: reconocen que hay un problema, aunque no se hacen cargo de ello.

¿Por qué siguen formando personas con una gran pasión y sin el grado de Psicología? Hay intereses económicos evidentemente, no es lo mismo dar clases solo a los psicólogos de Barcelona que a todos los «buscadores», si  con un curso de 300 horas uno puede acreditarse como Counselor y ejercer la profesión, como es mi caso.

Es cierto, hoy en día en España el público no conoce la figura del Counselor. Y se debe dar a conocer, poco a poco. El hecho de que los Counselors seamos pocos significa que este tema no ha calado en mis compañeros terapeutas.

¿Qué pasa? ¿La gran mayoría de mis colegas no se mueven para buscar amparo legal? Ni idea. 

Hay alguna idea absurda de que si no visualizo la posibilidad de la demanda, esto no ocurrirá (me lo han confesado). Es lo típico de «visualiza lo positivo y todo irá bien».

Por otra parte, hay quien considera que no es para tanto. Al fin y al cabo, en las demandas que ha habido no se ha llegado a una condena. Sin embargo, a mí esto no me tranquiliza. Solo la idea de que alguien me pueda denunciar por intrusismo profesional me parece profundamente injusto. Como si fuera una vulgar hechicera, charlatana cualquiera, ¡qué vergüenza! No solo me asusta, me siento menospreciada. Si alguien tiene la posibilidad de denunciarme, las cosas no van muy bien ¿no?

No te equivoques, no pienses que mis colegas, o yo misma, que no tengo el grado de Psicología, no estamos preparados y preparadas. Personalmente, hago formaciones continuas para integrar herramientas nuevas. A menudo hacemos más formación y supervisión que muchos graduados que van por libre. Somos grandes profesionales, grandísimos; y no merecemos que la Asociación Española de Terapia Gestalt nos deje en este vacío legal. 

La solución que proponen es que nos llamemos «facilitadores Gestalt» en lugar de «terapeutas Gestalt». Francamente, me parece una solución muy ruin. Sobre todo porque «facilitador Gestalt» no es ningún Grado Europeo, mientras que «Counselor Gestalt» sí lo es. Para algunos de mis compañeros este tema es titulitis, etiquetas… Para mí es reconocimiento académico por mi esfuerzo y dedicación a una profesión que amo en profundidad. Es la tranquilidad de poder ejercer con fuerza y plena legitimidad legal.

Quizás en tu profesión pase algo parecido. Algún detalle inexplicable y absurdamente importante que se sale de la lógica y que, sin embargo, cuando empiezas a mirar, cuando te das cuenta, se impone como protagonista indeseado. 

¿Te suena de algo? Si quieres encontrar la manera más coherente para levantar la cabeza y mirar la verdad de frente, las sesiones de terapia gestalt conmigo te interesan. Un abrazo.

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