Hace un tiempo te hablé del Eneagrama. Es un mapa que da nueve descripciones de caracteres. Cada descripción incluye fortalezas y debilidades, cómo sanar y cómo se despierta la neurosis. 

Si bien es cierto que los rasgos característicos son compartidos entre varios eneatipos, esto hace más difícil la identificación del propio: solo tenemos un eneatipo. No nos movemos entre uno y otro a lo largo de la vida, siempre nos movemos desde el mismo.

A mí me ayuda imaginar el carácter como una figura sólida de nueve caras. Tenemos parte de todos, pero esta figura descansa sobre una cara y esta cara es el eneatipo que hemos desarrollado. 

Es una herramienta que pretende ayudarnos en la identificación del carácter, pero… ¿qué es el carácter?

El carácter es un conjunto de creencias, habilidades, inclinaciones y reglas que desarrollamos en los primeros siete años de vida y que luego adoptamos como valiosas para el resto de la vida. 

No voy a entrar aquí y ahora en la descripción de los nueve; si quieres online hay mucha información, aunque yo no me fiaría mucho de los test que encuentres. Esto no va de test, va de conocerse a uno mismo.

Te voy a hablar de la dinámica fundamental que rige este sistema y que, además, explica también cuál es la dinámica de las neurosis que vivimos en nuestra vida cotidiana.

Cuando venimos al mundo somos como un papel en blanco. Vamos poco a poco escribiendo experiencias en este papel. Las experiencias comunes de cualquier familia con sus alegrías y sus penas. 

En este proceso de adaptación y contacto con el mundo, el niño o la niña se va olvidando de sí mismo, se olvida su naturaleza y sus necesidades. Esto genera mucho miedo, muchas dudas e inseguridades; por eso «opta» por ponerse una máscara y vivir de manera segura, detrás de ella.

Estas sencillas líneas resumen la dinámica de la neurosis que vivimos cada día. 

Vamos por el mundo sin estar conectados con nuestras necesidades reales. Ignorando que, dentro de nosotros, tenemos todo el poder que necesitamos para hacer frente a nuestra realidad. 

De esta manera no podemos hacer más que conectar con mucho miedo e inseguridad pero, como debemos vivir en este mundo, no podemos permitirnos que nos vean frágiles e inseguros. Por eso creamos una máscara que proponemos al mundo. Una mentira bien arreglada antes que la verdad incómoda. 

Y no sé si tu ves la correlación con el mayor mal que nos atormenta en la actualidad: el aparentar ser quien no soy, por miedo a no ser.

Da igual qué tipo de carácter tengas, esta es la dinámica principal que subyace a todos.  

De hecho, esta es la dinámica de tensión del triángulo central del Eneagrama que incluye a los caracteres 9, 6 y 3. Vemos que son respectivamente: 9 – Olvido de sí; 6 – Miedo y 3 – Vanidad (inautenticidad).

Como en todo, por ahí verás muchas voces. Añado la mía con mi conocimiento de esta herramienta que agradezco mucho a Mario Fernández Alameda. Me gusta mencionar y agradecer a mis maestros.

¿Cuál es la salida saludable?

Del mismo modo en que existe una dinámica en los movimientos de tensión, hay una dinámica del corazón que busca ofrecer una salida al sufrimiento. 

Y es el movimiento inverso. Viviendo en la inautenticidad es necesario darse cuenta y entrar en contacto con el miedo que escondemos. Permaneciendo en el miedo, tenemos que darnos cuenta de que hemos olvidado nuestra esencia real. Cuando habitamos el olvido de uno mismo, es necesario ver que somos vistos y somos perfectos.

Si te interesa salir del sufrimiento y de la ignorancia de tu naturaleza, las sesiones de psicoterapia Gestalt conmigo te interesan.

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Linkedin
Contact us
Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Linkedin
Contact us